Han
cambiado las cosas en la panadería del barrio, como en tantas cosas en estos tiempos: antes se hacía el pan aquí mismo ahora lo
traen de la central. Hay gente ya esperando, ordenadita, con distancia y con mascarillas;, casi no se ven las caras pero descubro igual una sonrisa de quien nos atiende. Amable saluda y da comienzo a la venta del
artículo más preciado en estos tiempos de encierro, esperas y ganas de un cafecito.
La miro atendiendo en la caja que tiene varias
barreras para cuidar a clientes y trabajadoras. Es una señora joven, morena,agregaría "buena
moza" que atiende solícitamente con un saludo instantáneo y de yapa una sonrisa:
¡buenos días!-¡ Cómo le va? Hay que seguir cuidándose…..son 1.230 pesos. Muchas
gracias! Hasta luego. ¿quién sigue....?
¿quién será? me pregunto-¿cuántos serán en su familia? y me alegra la carta de presentación que muestra con sus dos talentos: el saludo y la sonrisa que adivino con sus ojos amables. Así, dia tras dia, con intervalos la vamos decubriendo: se llama Marisol como en la playa "mar y sol" sonríe, los hijos, agrega, ya iniciaron su vuelo (bueno, tal como lo hicimos nosotros en la época) -son profesionales e independientes y eso me alegra ya que me siento lograda en mi tarea como mamá; su esposo tiene una dificultad muy especial-con su enfermedad- como que se vá apagando lentamente. Me ha hecho entender nuestra vida, acompañarlo; aprendiendo de los afectos y cariños y a vivir el día a día intentando siempre la búsqueda de la felicidad. Es lo que me tocó.....
¿sueños? -!que curioso!....me sorprende la pregunta, es que sinceramente no lo había pensado.. pero, bueno: me gustaría ser "abuelita" aunque la posibilidad la tienen los hijos -ellos sabrán el cuando para alegrarme la vida, ¿verdád?.
¿cómo ha sido la cuarenta?- sonríe "simplemente la pasé trabajando siempre y casi ni supe!
Hay gente que nos alegra, atiende- que pasa desapercibida. La idea es que en tiempos difíciles descubramos la gente que cumple con su trabajo, y contemos sus historias de cuarentenas.
Gracias por el testimonio de Marisol. Toda su historia me compromete elevar más de una oración. Quizás podría descubrir la invitación a vivir algo especial del Mcc. Uno no sabe. Dios quizás la soprenda con un precursillo. Verdad?
ResponderEliminar