Selección dieciochera de Publimetro. Con la ayuda del profesor
Héctor Velis-Meza y su libro
“Dichos, frases y refranes con historia”, realizamos un compendio de frases típicas, esas que más nos identifican como chilenos.
1. A calzón quitado: Es conversar con precisión y franqueza. La
frase habría surgido de la antigua costumbre de castigar a los niños en
los colegios por una falta muy grave, por la cual debían bajarse los
"calzones" para recibir palmetazos o chicotazos en el trasero.
2. Andar con la mona: Es cuando alguien se ha embriagado de tal
modo, que ya casi no se sostiene en pie. Cuando se conocieron los simios
en España, llamó la atención la forma cómo se desplazaban, con
movimientos poco armónicos y vacilantes en apariencia.
3. Caído del catre: Así se le llama despectivamente al torpe. La
frase se originó por observación, pues es habitual que los niños más
inquietos se caigan de la cama mientras duermen. Antes a aquellos más
lentos para reaccionar, se les decía que, de lo mucho que se habían
caído del catre, habían quedado con daño cerebral.
4. Estar que corta las huinchas: Es cuando alguien tiene
muchísimos deseos de hacer algo. La historia está ligada a la hípica y
recordaría los tiempos en que los hipódromos no contaban con partidores
automáticos. Los jinetes esperaban la orden de partida detrás de una
huincha, ante la inquietud de los caballos. Al momento de la largada, la
huincha se soltaba.
5. Dar jugo: Modismo que significa decir necedades e
incoherencias, dar la lata. Su origen se asocia a la actitud del
borracho, que cuando toma en exceso empieza a decir incongruencias;
comparándolo con la fruta demasiado madura que cuando está a punto de
pudrirse suelta una especie de jugo.
6. Estar arriba de la pelota: Andar borracho o drogado, pero no
al extremo de perder el sentido. Caminar vacilante, el cuerpo se
balancea de un lado a otro. No se coordinan bien las ideas, pero se
derrocha euforia. Se le dice a alguien porque se mueve de manera
parecida a como lo hacen quienes realizan piruetas en los circos sobre
esferas de gran tamaño.
7. Maestro chasquilla: El vocablo "chasquilla" surgió de una voz
quechua que quiere decir desarreglado. En Chile, se les llama así a los
maestros que hacen de todo, pero sin la prolijidad debida. La frase
empezó a usarse como consecuencia del aspecto desaliñado que presentaban
algunos electricistas, gasfíteres, pintores y carpinteros en el pasado.
8. Marca chancho: En 1930 se hizo famosa una cerveza que tenía un
nombre inglés: Pig (chancho en castellano). Esta inspiró a unos
fabricantes de cigarrillos muy baratos y de calidad incierta para crear
una variedad de tabaco que identificaron como cigarrillos "Marca
Chancho". Así nació el calificativo peyorativo para referirse a
productos de origen dudoso.
9. Me importa un pucho: Este vocablo proviene de la voz
mapudungún "puchum", referido a las sobras o residuos de algo. Partiendo
de esta palabra, apareció en el lenguaje popular la frase "me importa
un pucho" para indicar que algo no tiene valor o no es digno de
consideración.
10. Ojo al charqui: Charqui es una palabra quechua; con ella se
denominaban a la carne cortada en lonjas delgadas, que se salaba y se
secaba al sol. Para que no se lo robaran otras personas o animales, era
necesario vigilarlo permanentemente. Así nació esta frase, que se emplea
para advertir que algo debe ser supervisado con especial atención.
11. Chancho en piedra: En este caso se habría producido una
alteración con la palabra chancho. En sus orígenes la expresión habría
sido "chanco" en piedra, en atención a que el tomate que se emplea en su
preparación... se "chanca" o tritura junto a los otros ingredientes,
como la cebolla y los aliños, en una piedra tallada para este efecto.
12. Patas negra: Se refiere al amante furtivo, que programa sus
"visitas" cuando el marido no está en casa. Recibe este nombre porque
cuando tiene que huir, muchas veces no alcanza a vestirse y sólo se pone
los calcetines, generalmente "negros". Otra versión habla de un minero
de Lota, quien visitaba a la esposa de su jefe, llegando con los pies
descalzos y teñidos por el carbón.
13. Quedar como chaleco de mono: Es terminar muy mal, luego de
una situación desastrosa. La expresión se origina en las vestimentas de
los simios que acompañaban a los organilleros. Estos trajes constaban de
unos chalecos harapientos y andrajosos que se caracterizan, para colmo
de males, por sus colores chillones de mal gusto.
14. Sacar la ñoña: Cuando a alguien le dan una paliza descomunal.
Para comprender esta expresión es necesario tener presente que la
"ñoña" -de acuerdo con el castellano antiguo- es el excremento de las
aves domésticas. Por lo tanto, cuando a alguien es golpeado sin piedad,
llega al extremo de que no puede retener los excrementos.
15. Vale callampa: Se refiere a personas y cosas por las que no
se siente ninguna consideración ni estima. Aludiría al escaso valor
asignado a ciertas viviendas precarias de las zonas suburbanas, pero
otra apunta a los flippers, en cuya parte inferior hay dos "callampas"
que cuando las golpea la bola no asignan puntaje.
16. Bailar con la fea: Significa que alguien debió soportar
estoicamente un contratiempo o tolerar una situación desagradable. Esta
frase comenzó a gestarse en las fiestas del pasado, cuando las mujeres
esperaban sentadas a que las invitaran a bailar e iban saliendo a la
pista en orden descendiente de belleza y simpatía. Antes, la
caballerosidad no permitía que una mujer se quedara sin bailar, aunque
fuera fea.
17. Dar huaraca: Vocablo de origen quechua que significa honda,
aunque el español le llama así a la lienza con que se envuelve el trompo
para hacerlo bailar. Dar "huaraca" puede aludir a vapulear a una
persona. La frase nació en las competencias de juegos tradicionales
chilenos, cuando les correspondía competir a los expertos en hacer
bailar el trompo. Los asistentes gritaban: ¡dale huaraca!.
18. Mojarse el potito: Significa atreverse, aventurarse,
decidirse a hacer algo donde se corren riesgos. La frase fue creada en
el campo, cuando había que cruzar a caballo un estero o un río y su
profundidad se desconocía. En esa circunstancia era frecuente que
alguien exclamara parece que nos vamos a tener que "mojar el potito".