Te amo
mucho, Señor; quédate conmigo
Te necesito, Señor, quédate
conmigo. Porque sólo Tú eres mi roca, mi protección, mi escudo, mi defensor.
Señor, quédate conmigo.
Camino contigo, Señor, y me siento muy seguro porque sé que estás a mi lado, quédate
conmigo. Porque sólo Tú eres mi refugio, Señor, donde puedo esconderme de todo
peligro, ansiedad o preocupación en mi vida, donde puedo encontrar la paz
interior, la seguridad y la tranquilidad que necesito. Señor, quédate conmigo.
Porque sólo Tú eres mi fuerza,
Señor, el poder de hacer lo que debo hacer y evitar lo que debo evitar. Contigo yo puedo hacer todo, pero sin Ti no puedo hacer
nada. Estoy seguro de eso, porque sólo Tú eres mi redentor. Señor,
quédate conmigo.
Has derramado tu sangre por mí
para pagar la deuda de mis pecados, una deuda muy grande y la has pagado con tu
sangre. Has lavado las manchas de todos mis pecados con tu sangre y has sufrido
el castigo que yo merecía por mis pecados para darme una vida nueva, una vida
que vale la pena, que tiene un proyecto, que tiene un fin glorioso. Señor,
quédate conmigo. Y estoy experimentando esta vida nueva ahora y me da mucha
confianza en Ti, Señor, porque sólo Tú eres mi
Salvador. Señor, quédate conmigo.
Me has salvado, me has liberado,
me has sacado de la muerte, de mi egoísmo y has abierto las puertas del cielo
para mí. No estoy más encarcelado por mis adicciones, mis compulsiones, ni las
tentaciones graves que tenía antes. Estoy libre,
Señor. Gracias por este gran regalo de la libertad, porque sólo Tú eres
mi esperanza, Señor, que me da la confianza de seguir adelante sin miedo, ni
ansiedad ni preocupación, con mucha fe y confianza en Ti. Señor, quédate
conmigo.
Gracias, Señor, por los regalos de
la fe y la confianza que tengo en Ti, porque me libran de muchas preocupaciones
y ansiedades que tenía en mi vida. Porque sólo Tú
eres mi ayuda. Señor, quédate conmigo.
Camina conmigo, Señor, a mi lado,
paso a paso, mano a mano, cara a cara. Te necesito, Señor. Porque sólo Tú eres mi guía, la luz en la oscuridad, el
mapa en mi confusión, el maestro en mi ignorancia. Ilumíname el camino, Señor,
muéstrame tu camino. Ponme sobre tu camino y dirígeme, porque lo necesito. Yo sé
que tu camino es lo mejor para mí, confío en él, porque sólo Tú eres mi paz
interior, mi seguridad, mi tranquilidad. Señor, quédate conmigo.
Gracias,
Señor, por el buen sueño que me diste anoche, y te pido por tantas
personas que no pueden dormir a causa de su enfermedad, el dolor del cuerpo, la
ansiedad o la preocupación de la mente, o por falta de un lugar seguro para
dormir, una casa segura, una cama cómoda, un lugar tranquilo. Ellos duermen en
el suelo, sobre tablas duras, sin protección ninguna de la temperatura extrema,
del ruido o aún de la violencia. Dales, Señor, el descanso que necesitan.
Gracias, Señor, por mi vida. Mi
vida es tuya, úsame como Tú quieras. Guíame a las personas que me necesiten hoy.
Antes estaba preparado para morir, pero ahora quiero
vivir; quiero usar mi vida para inspirar a otras personas a que tengan
más confianza en Ti, Señor.
Gracias, Señor, por mi salud, por
cada miembro de mi cuerpo que está sano. Te doy gracias porque cada miembro es
un regalo tuyo. Gracias, Señor, por la recuperación rápida
que me das siempre cuando estoy enfermo. Gracias, Señor. Te pido
solamente [mencionar aquí las intenciones personales], pero no como yo
quiero, sino como Tú quieres. Estoy seguro de que me vas a dar todo lo que
necesito, Señor.
Confío en Ti, Señor. Gracias por
este tiempo de descanso enfrente de Ti. Que nunca olvide que este tiempo contigo
es lo más importante de cada día. Lo necesito para renovar y reforzar mi
relación contigo, Señor. Que nunca cambie este tiempo para hacer otra cosa.
Sáname, Señor, completamente; cúrame, dame fuerzas,
dame tu energía, tu vitalidad, tu amor y tu paciencia, Señor.
Ayúdame a verme como Tú me ves,
Señor. Saca de mí todo orgullo, egoísmo, odio o deseo de
venganza. Cierra mi boca, Señor, cuando me preparo para decir algo
ofensivo. Quiero ser una imagen tuya, Señor. Quiero reflejarte en mi
vida; pensar, hablar y actuar como Tú; quiero entregar mi vida totalmente en tus
manos, a tu voluntad, Señor.
Me has dado mi vida como
[religioso-a, sacerdote, padre, madre, esposo-a] y has protegido mi vida del
mucho daño en que yo la ponía, y la has rescatado del gran daño en que la puse.
Gracias, Señor, por tu protección y por tu rescate, porque sin tu ayuda, yo
estaría completamente perdido.
He gastado mucho tiempo en mi
vida, Señor, haciendo cosas contrarias a mi vocación y me arrepiento mucho.
He dañado a muchas personas con mis palabras y acciones
egoístas y por la falta de paciencia y caridad hacia ellas. Quisiera
reparar el daño que yo he causado a otras personas, pero no puedo hacerlo
directamente. Por eso te pido, Señor: Repara el daño que he causado a estas
personas; dales una abundancia de tu gracia, ayúdalas a comprender y
perdonar.
Gracias, Señor, por tu amor
incondicional y por tu paciencia conmigo, por tu comprensión de mis debilidades,
mi inmadurez, mi ignorancia, mi falta de atención a Ti. Estabas a mi lado, llamándome y no me di cuenta; no sabía que
estabas a mi lado. Estaba tan ocupado con mis placeres que te ignoré, no
te oí, Señor, y por eso me arrepiento mucho. Gracias, Señor, por tu compasión,
tu misericordia y tu perdón. Ahora yo sé que estás a mi
lado, siempre dispuesto a escucharme y ayudarme. Señor, quédate conmigo.
Amén.
El Padre Rogelio es sacerdote marista, de la Sociedad de María, y a sus
77 años de edad, trabaja como capellán en un hospital de
Boston.